Ciclo: Exhibición especial: desembarco Feltrinelli

Doctor Zhivago

Doctor Zhivago

Estados Unidos, 1965.

Dirección: David Lean.

Guión: Robert Bolt, sobre novela de Boris Pasternak.

Fotografía: Freddie Young, Nicolas Roegi.

Música: Maurice Jarre.

Producción: Carlo Ponti, pata Metro-Goldwyn Mayer.

Elenco: Alec Guinnes, Geraldine Chaplin, Julie Christie, Omar Sharif, Rita Tushingham, Rod Steiger, Tom Courtenay.


Duración: 139 min.

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marzo

domingo

01

2026

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Sinopsis

En la visión de Bolt y Lean, la Revolución Rusa no es su tema, sino el trasfondo para su historia de amor, y eso es algo que la película cuenta con abundante fineza. Mientras desarrolla la historia de su médico protagonista atrapado entre el amor de dos mujeres, una guerra y una revolución, Lean despliega su conocido pulso narrativo, un esmero visual (paisajes nevados, el tren atravesando estepas heladas, el famoso “palacio de hielo”), un sugerente acompañamiento musical (el particular el famoso Tema de Lara que se popularizo antes de que Maurice Jarre se repitiera demasiado), un vigor para sus escenas de violencia y masas.

En la Unión Soviética, donde estuvo prohibido, le objetaron su énfasis en lo romántico, su ausencia de espíritu revolucionario. En Occidente, en cambio hubo quien criticó lo que denominó su “apaciguamiento hacia los rusos” (la frase es de Pauline Kael, la célebre critica norteamericana a la que Norman Mailer apodara “Miss Vinagre”), ese plano final de la represa que sugiere que todo el sufrimiento y el esfuerzo realizado antes en la película tuvo un sentido.

Pero hay que insistir en que el núcleo de Doctor Zhivago no es la revolución, sino la imposibilidad del amor en tiempos violentos. Zhivago no es un héroe revolucionario ni un villano; es un hombre sensible incapaz de adaptarse al nuevo orden. Su poesía simboliza la individualidad frente a la maquinaria ideológica. La historia no habla de sistemas, sino de personas atrapadas en ellos, y lo hace con nítidas virtudes dramáticas, un elenco irregular (Christie es mejor que Sharif, Ton Courtenay tiene su intensidad, Chaplin es meramente decorativa, la mayoría de los secundarios están bien pero son eso, secundarios), y un seductor estilo visual. No es una película política rigurosa, sino una elegía sobre el amor, la memoria y la pérdida. No es, como Lawrence, una obra maestra, no tiene el perfecto equilibrio de ese antecedente entre acción, drama psicológico y trasfondo político, pero sigue siendo una película extremadamente atendible.

En la visión de Bolt y Lean, la Revolución Rusa no es su tema, sino el trasfondo para su historia de amor, y eso es algo que la película cuenta con abundante fineza. Mientras desarrolla la historia de su médico protagonista atrapado entre el amor de dos mujeres, una guerra y una revolución, Lean despliega su conocido pulso narrativo, un esmero visual (paisajes nevados, el tren atravesando estepas heladas, el famoso “palacio de hielo”), un sugerente acompañamiento musical (el particular el famoso Tema de Lara que se popularizo antes de que Maurice Jarre se repitiera demasiado), un vigor para sus escenas ...

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